-Pensé que no vendrías -sonríe, llevando sus nudillas a mi mejilla.
Me aparto de mala gana. Agarro el asa de mi mochila y me la pongo bien. Me cruzo de brazos.
-¿Qué es lo que quieres?
-¿Qué te pasa, nena?
-¡No me llames así! Date prisa, joder. Puede que tú tengas todo el día, pero yo no.
-Ey, tranquila -levanta las manos en forma de defesa -solo bromeaba.
-No bromees, ve al grano.
Suspira. Pasa sus dedos por su pelo, llega a las puntas, y tira de él.
-No le digas a nadie lo que vistes ayer.
-¿Porqué?
-¿Porqué?
Asiento.
-Porque si lo dices, yo iré a la cárcel, pero tú te verás implicada en esto.
Algo dentro de mi hizo que mi estómago diera vueltas, como si una lavadora se hubiera vuelto loca.
-Está bien... -susurro- No diré nada. ¿Me puedo ir ya?
-Si, ya puedes irte.
Me giro deseando volver a clase y no verle más la cara.
-¡Espera!
-¿Qué quieres?- me giro.
-¿Qué te dijo tu amiga cuando pasé? Parecía que habia visto un fantasma.
-Nada. Cosas suyas.
-¿Segura que no tiene nada que ver conmigo?
-Tranquilo, no eres el ombligo del mundo.
-¿Eres siempre tan borde?
-¿Eres siempre tan estúpido?
Se lame los lamios de una forma tan apetecible que mis sentidos se pierden en ellos.
-Buf. Eres insoportable.
-Mira, paso de quedarme aquí escuchando como me insultas.
Con mi orgullo, me giro dando fuertes pasos mientras entro en el edificio.
¿Pero quien se cree que es? Vale que sea Danger y que mate a gente, pero no es razón para tratarme así. Ni siquiera me conoce.
-¿Vamos a tomar algo?- Bella, mete sus libros en su taquilla y la cierra. Apoya un hombro en ésta, ya cerrada y me mira.
-Tengo que ir a casa. Mis padres quieren...-suspiro. No puedo decirle que estoy castigada porque sino se me escapara todo y no quiero- hablar conmigo sobre una cena que tienen. Quiere que vaya.
Ella rueda los ojos.
-Bueno, supongo que nos veremos mañana en clase.
-Si, mañana nos vemos otra vez aquí en este infierno-estallo a carcagadas contagiandola a ella.
-Te quiero, _____.
-Y yo ati, Bel-le abrazo
Caminando por un camino que ya era una rutina para mi,llego a casa.
-¿Hija? ¿Ya has llegado?
-Si, mamá.
-Pues ven a la cocina, papá y yo ya vamos ahora.
-Ah... Vale.
A los 5 minutos, los dos entran por la puerta. Apretando mi mano contra mi muslo, les miro nerviosa.
-Bien, tú padre y yo hemos estado hablando y hemos decidido que...
-Que vamos a dejartelo solo en dos semanas de castigo...-continúa mi padre- solo te dejaremos salir para ir al instituto.
-Y para mis clases de guitarra,¿no?
-No. Tampoco vas a ir a clases de guitarra.
-Pero, ¿porqué?
-Porque te vas a distraer.
Suspiro.
-Está bien-echo la silla hasta levantarme- ¿Algo más?
-Si-mi madre se frota las manos- nada de salir a escondidas y de traer a gente a casa. ¿Vale?
-¿Ni a Bella?
-Ni a Bella.
Salgo de la cocina para encontrarme con la cara divertida de mi hermano.
-Eso te pasa por se mala- se burla.
-Que ganas de chocar mi puño con tu cara, niño-me giro mirando a mis padres- ¿Puedo?
Ellos niegan.
Cody se rie.
-Tu ríete, ya llegará mi venganza-y con esto subo a mi habitacion.
Cruzada de brazos miro alrededor de mi intentando buscar de donde provenían esos pequeños golpecitos.
Miro hacia la ventana. Algo chocaba contra ella. Poniendome a cuatro patas en la cama, asomo mi cabeza por ella. Pude ver el causante de ello.
Danger. Danger con su chulería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario