Le miro aterrorizada. Aunque tuviera un buen rostro, sentía miedo dentro de mi.
Pasa su larga y rosada lengua por sus gruesos y carnosos labios rosados.
-¿A donde me llevas?-le pregunto secando el sudor de mis manos en mis pantalones.
Él, deja de mirar a la carretera unos segundos y me mira de arriba abajo, seguidamente, vuelve a posar sus ojos en la oscura carretera.
-Que te importa-escupe.
-Pues... Me importa. No sé quien eres, ni que haces, ni a donde me llevas. Esto fácilmente puede ser un secuestro y como mis padres entren en la habitación y vean que no estoy, me matan,¿entiendes?
Suelta un par de carcagadas y mete su mano en un bolsillo de sus jeans, sacando un paquete de tabaco. Sus rodillas se sitúan en el volante, llevando el control del coche. Coge un cigarrillo y lo empuja contra sus labios, sosteniendolo en ellos. Aprieta el botón del mechero y quema la punta haciendo que se encienda y se quede rojo, rojo fuego.
Una de sus manos vuelve al volante, y la otra sujeta con su índice y corazón el cigarillo, haciendo un círculo perfecto de humo.
La nube de humo se expande por todo el coche, dejándome sin aire limpio.
-¿Te importaria almenos abrir la ventana?
-¿Porque?
Alzo las cejas.
-Ah tranquilo, no me estoy ahogando ni nada.
-Oh mira-ríe- pero si la cría tiene sentido del humor.
-Pues claro que lo tengo...¡Espera!¿Me has llamado cría?
Asiente sonriente a la carretera.
-Que fuerte me parece-me cruzo de brazos-ni sabes mi edad.
-Cállate ya, pareces un loro.
-Si, mi madre me lo suele decir...
Miro sus nudillos. Estan blancos, asi que decido callarme un rato después de lo que vi.
-Tio, bro, como quieras que te llame. Ha pasado como media hora, voy a morir ahogada con el humo y mis padres me van a matar-imágenes de mi madre extresada y super preocupada buscándome por todos lados aparecen en mi mente - en serio, ¿que vas ha hacer conmigo?
Porfin abre la estúpida ventana y el humo asfixiante, desaparece.
-Por lo que veo te importan mucho tus padres,¿no?
Asiento.
-No sabes como son. Me han castigado un mes por... -Le miro- ¿Porque te estoy contando esto? Si ni me escuchas.
-Es que necesitas a alguien a quien contarle cosas-ríe- y me has elegido ami-se señala con el dedo.
Oh venga, se hace el gracioso.
-Voy a dejar de hablar, espero que me lleves pronto a casa, tio.
-Si cállate un poco y cierra el pico, tu voz es irritante.
Suspiro y me recuesto en la puerta.
-Hemos llegado-escucho su voz a mi lado y despues un ruido.
La puerta se abre haciendo que caiga de cabeza en el suelo. Levanto la vista y le miro, su mirada estaba fija en mi.
-¿Se puede saber que mierda has echo?- me levanto y me sacudo.
-No haberte dormido y haberte despertado cuando te llame.
-Que gracioso te has puesto en 2 segundos, ¿no?
-Hemos llegado-vuelve a repetir.
-¿A donde?
- A mi casa- y acto seguido se gira caminando por un camino de piedras blancas hasta llegar a la entrada.
¿Y ahora que hago? No puedo quedarme aqui...
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