viernes, 21 de junio de 2013
Capítulo 4.
-¿Te vas a quedar ahí parada? -dice desde la puerta.
Le miro.
-No puedo ir contigo. Acabo de ver como matas a alguien, ¿cómo me puedo fiar?
-¿Quieres dejar lo del asesinato? No ha sido para tanto.
-¿Qué? ¿Cómo puedes decir eso? Le has quitado la vida a una persona y dices que no para tanto.
-¿Vas a venir o no? -grita, más enfadado aún.
-No voy a entrar en la casa de un asesino, que te quede claro -me cruzo de brazos.
Puedo notar como aprieta sus puños. Su cuerpo empieza a dirigirse hacía mi. Tan pronto como puede, me coge del brazo y tira de mi hacía él y me arrastra hasta la puerta.
-Pero, ¿qué haces? Te he dicho que no voy a entrar en esa casa. No. ¡Sueltame!
Pasa de mi y de mis palabras, abre la puerta y asoma la cabeza. Me agarra por la cintura y me mete dentro de ella, cerrando la puerta detrás de mi.
-Voy a gritar como no me dejes salir. A la de 1... A la de 2... y a la de .... -abro la boca para gritar, pero su mano se coloca en mi boca, callandome antes de que haga nada.
Tira de mi brazo entrando en un salón y acto seguido, me lleva por unas escaleras que lleva a un enorme pasillo con un montón de puertas. No me dio tiempo ver cuantas eran, porque abrió una y de un tirón, me metió dentro de ella.
Miro a mi alrededor. Las paredes están pintadas de un color oscuro, como un gris tirando a negro. En medio de la habitación, pegada a la pared, hay una cama de matrimonio con sábanas negras. Lo único que destaca de ella, es la almohada blanca.
Una mesita marrón oscuro, con una lamparita marrón más claro, se situan al lado de la cama.
Al lado de la puerta, hay una cómoda bajita, de color negro y una puerta blanca en otra pared.
-Wow, siniestra habitación -me burlo.
-Cállate y quédate aquí, ya vengo.
-¿Qué? ¡No! Dejame que me vaya.
Me giro con la itención de salir de la habitación, pero su cuerpo se pone delante del mio.
-¡Quítate de en medio!
Niega. Me separo de su cuerpo e intento rodearlo, pero me coge de los hombros mirandome directamente a los ojos. Me incómoda. Sus dedos se clavan en mi piel.
La puerta se abre, dejando paso a un pequeño cuerpo con una tela roja por encima de su piel blanca. Su pelo negro cae en cascadas rizadas por sus hombros. Sus brazos se colocan en jarra en sus caderas y nos mira algo mosqueada.
-¿Bieber? ¿Otra más? ¿No te cansas? -se escucha su voz femenina detrás de él.
Él se gira después de soltar un suspiro enorme, que apartó unos pelos de mi cara.
-¿Qué te pica ahora? -con su cadera, me apartó hacía un lado.
-¿Se puede saber que hora son estas de llegar y quien es ella? -me mira de arriba abajo con desprecio y superioridad.
Él me mira y le vuelve a mirar.
-No te importa, ¿te puedes ir? No tengo ganas de escuchar tus molestas palabras.
Ella levanta las cejas y abre la boca.
-Me tienes harta, Bieber. No me vengas a buscar más, no pienso caer -se gira dándole con el pelo en su cara.
Su risa se escucha a mi lado. Le miro y se inclina un poco hacía delante, dejando sus labios al lado del oído de la chica.
-Sabes que no te puedes resistir. Sabes que vas a caer, como siempre.
Veo como la espalda de la chica, se mueve, por culpa de un escalofrío. Echa su pelo hacía atrás con sus manos y camina saliendo de la habitación. Él, niega poniendo su rostro serio, me mira y pone su cuerpo fuera de la habitación.
-Ahora vengo, no te muevas de aquí.
-¿A dónde vas?
-¡No te importa! -grita- ahora, sé buena, cállate y quédate aquí, ¿de acuerdo?
Asiento, para no causarle más enfado y doy unos pasos hacía atrás. La puerta se cierra fuerte.
~Narra Justin ~
Bajo las escaleras deseando entrar en la cocina y apoderarme de una buena lata de cerveza, almenos para poder deshacerme de los pensamientos de esa chica. Es como tener un puto grano en el puto culo.
Llego al final de las escaleras, paso mi mano por mi pelo y tiro de la punta.
-Tío, ¿qué eran esos gritos? ¿Otra pelea con Nayla? -dice Ryan. Bebe de su lata de cerveza y suelta un suspiro.
"Mierda, ya podiaís estar durmiendo, coño".
-Si. Esa puta está todo el día metida en mi puto culo.
-¿Qué ha pasado ahora? -se sienta y apoya sus codos en su rodillas.
Me acerco y me quedo delante del sofá.
-Una chica me vió matar al cabrón de Kevin y me la traje, para hacerle jurar que no dirá nada y cuando fui a mi habitación, entró ella y empezó a decir estúpideces. Puta.
Los tres asienten.
Ryan abre mucho los ojos y mira a su derecha, donde se encuentra Chaz. Y después a su izquierda, donde se encuentra Chris.
-¿Acabas de decir que una chica te ha visto matar al cabrón de Kevin? -dice Ryan levantandose enfurecido y tirando la lata contra la mesa.
-Si, eso he dicho, imbécil.
-¿Cómo has sido tan despistado para que te vean, Justin? - grita.
-Si no fueras tan imbécil y si ese gilipollas no me hubiera tocado los huevos y nos hubieramos ido antes, todo hubiera sido mejor -sonrío falsamente.
Agarra el cuello de mi camiseta y me eleva empotrandome contra la pared.
-No me insultes, Bieber.
-No te tengo miedo, Butler.
-Más te vale que lo tengas, sabes que no me ando con bromitas -pega su nariz a la mía.
Alzo las cejas.
-¿Qué me vas ha hacer? -me burlo.
En pocos segundos su puño se choca contra mi mejilla. Agarro su puño, me deshago de su agarre y le empujo clavandole la pierna en su estómago.
-Sabes que te mataría. No te creas mejor que yo. Sabes quien manda aquí. Yo. Sabes quien es el mejor aquí. Yo. No intentes ponerte por encima, vas a acabar muy mal- escupo y camino por las escaleras-buenas noches chicos.
-¡Buenas noches, Bieber! -dice Chaz y Chris a la vez.
-¡Bieber! -grita Ryan levantandose del suelo.
-Dime -le miro.
-Dile a la chica que se quede. No podemos jugarnos las cosas. Es tarde, mañana hablas con ella y le dices que la llevas a casa después.
-Lo que sea -muevo la mano con desdén y subo las escaleras.
Agarro el pomo de la puerta de mi habitación y entro. Ella está sentada en el filo de la cama, moviendo su pie con nerviosismo.
En cuanto levanta la vista, se pone en pie rápidamente y se acerca ami a paso acelerado.
-¿Porqué mierda has tardado tanto? Tengo que volver a casa.
-No seas pesada. Además, no vas a volver a casa, por ahora.
-¿Qué? -sus ojos se abren mucho. En ellos puedo ver desesperación-¿Cómo? ¿Me vas a tener aquí encerrada toda la noche?
-Mañana te irás.
-¿Y porqué no ahora?
-¿Y porqué eres tan pesada? Es tarde. Estoy cansado. He tenido un día muy movidito y solo quiero dormir. Asi que calla tu puta boca por unas horas y duérmete.
Suspira pellizcando el puente de su nariz. Echa su pelo hacía atrás y se lo peina con sus dedos finos.
-¿Y dónde voy a dormir? -abre los ojos y habla con toda la tranquilidad que puede.
-En el suelo. En mi cama no duerme nadie, eh -alzo las cejas.
-Oh, que bueno eres con tus invitados -se cruza de brazos.
-Pues eso, acuéstate y cállate. Haber si te quedas muda y no hablas por más tiempo.
Y acto seguido salgo de la habitación y camino hasta el final del pasillo y entro en la última habitación. Nayla está rebuscando algo dentro de un cajón de su cómoda.
-¿Qué haces aquí, Bieber? -gruñe.
-Cállate -le agarro de su cintura y le pego amí, uniendo nuestros labios.
Al poco tiempo estámos lo dos sobre la cama, dejándonos llevar por el momento.
Si ella sabía hacer algo bien era hacer el amor. Y con ello, me olvidaba de todo.
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