sábado, 22 de junio de 2013

Capítulo 5.

Abro los ojos y busco algo que me pueda indicar la hora por la habitación. Un reloj se cruza por mi camino. La 5:30.
Un suspiro sale de mis labios.
Miro a mi derecha y me encuentro con el cuerpo desnudo de Nayla. Me levanto agarrando mis boxers y colocandomelos. Abro la puerta y salgo, pero antes de cerrar doy un último vistazo a su cuerpo tranquilo. Se le ve tan inocente y es tan perra.

Abro la puerta de mi habitación. Me encuentro el cuerpo de la chica, la cual aun no me sé su maldito nombre, durmiendo a los pies de la cama en el suelo.
¿Cómo pueden ser tan idiotas y a la vez tan respetables?
Me acerco a ella y la cojo, tumbandola sobre la cama y tapandola con una sábana.
Doy unos pasas hacía atrás pisando unas de sus convers. Me mantengo tranquilo para no gritar, despertarla y tener que aguantarla un segundo más.
Me meto en el baño y me deshago de mi ropa, metiendome en la ducha y relajandome bajo el agua caliente.
Una ducha por la mañana, me ayuda muchas veces a tranquilizarme. Es algo que no me puede faltar, porque sino, Bieber no vive.


~Narra ______ ~ 



-No. No me hagas daño porfavor.... -murmuro-porfavor, yo no te he hecho nada. ¡Te juro que no voy a decir nada! ¡No, no lo hagas! ¡Porfavor! ¡Confía en mi! -siento que mis manos sudan. La cara de ese hombre no desaparece de mi mente. 
Abro los ojos de golpe sintiendo como el corazón se me va a salir del pecho. 
Respiro hondo, intentando calmarme.

-Bien, solo ha sido un puto sueño -susurro para mi misma.
Miro a mi alrededor. Él aún no había aparecido.
Siento un ruido, como el grifo de la ducha cerrarse. Miro a todos lados y seguidamente no puedo evitar mirar la puerta blanca que se abre, dejando salir vapor y el cuerpo semi desnudo de él. Se le ve realmente sexy por la mañana. 
Una toalla blanca se sitúa en su cintura. Miro su torso al descubierto, brillante por el agua. Su pelo está alborotado y mojado. Algunas gotas, caen por delante de sus ojos.

-Oh, ya estás despierta eh.

Asiento.

-Y tú también. ¿Qué hora es? ¿Me piensas llevar a casa de una vez o qué?

Él suspira.

-Sólo tengo que hablar contigo y después yo mismo te llevaré a casa.
-Bien, ¿de qué tienes que hablar?
-Ahora no.
-Tiene que ser ahora. Tengo que ir a casa, ver que mis padres no me han pillado, coger mis cosas y salir pitando para el instituto, ¿entiendes?
-¿En qué instituto vas?
-¿Qué pasa me vas a tener vigilada toda mi puta vida o qué?
-No me trates así, aun por encima que te dejo dormir en mi casa -niega.
-¿Pero qué estás diciendo...? -miro debajo de mi y ... estaba encima de su cama liada en su sábana negra - aah.. ya lo entiendo...-susurro y le miro- lo... lo siento...
-Ya, ya lo que sea.
-Olle, ¿cómo te has vestido tan rápido?

Ríe y niega.

-Soy muy rápido, tú misma lo has dicho.
-Que orgulloso de tí mismo eres -niego cruzandome de brazos-eres mas chulito que mi hermano, y eso que creía que él era el único estúpido chulito.

Abre mucho la boca y los ojos, una de sus manos acaba en la manga de mi chaqueta y tira de mi, haciendo que me levante de un salto.

-La próxima vez duermes con tu hermoso culo pegado en el puto suelo -grita y acto seguido, me empuja haciendo que caiga de culo al suelo.
Le miro sorprendida por su rección. Miro hacía mi izquiera y descubro mis convers, la cojo y me las pongo.
Me levanto colocandome bien el pelo a un lado y camino hacía la puerta.

-¿A dónde te crees que vas? -grita.
-A un sitio lejos de ti. Donde no estés tú y tu estúpido orgullo -grito y abro la puerta mirando a todos lados buscando las malditas escaleras en las que subí por la noche.

Cuando las localizo, me dispongo a dar unos pasos hacía delante pero justo cuando estoy a punto de poner un pie encima del primer escalón, su ma no agarra mi muñeca y tira hacía atrás.

-No he acabado contigo aún, ¿vale?
-Creo que después de hablarme así has acabado conmigo -miro la punta de mis pies, evitando su mirada.
-Me has cabreado, no hagas que me cabree mas.
-Te cabreas tú solo, yo solo digo la puta verdad. ¡Ahora suéltame! -me deshago de su agarre y termino de bajar las escaleras.

Siento sus pasos detrás de mi. Camino rápido hasta la puerta y la abro, saliendo y siento una ráfaga de viento chocando contra mi cara. 

-Venga, sube al coche que te llevo -dice él detrás de mi.
-No.
-Venga, dime dónde vives, te llevo y así no tardas 2 horas en llegar. Además que no sabes como se va desde aquí.

Suspiro, necesito a alguien que me lleve a casa.

-Está bien.

Abre su coche y entra. Entro por el lado del copiloto y me siento. Un escalofrío recorre mi cuerpo al recordar que la noche anterior estuve con él aquí dentro y que ahora vuelvo a estar aquí. Y siento que estoy atrapada.
Él arranca el coche y le digo algunas índicaciones para que me deje más o menos cerca de mi casa. Lo que me faltaba es que se presente allí cuando le de la gana.


-Bien, pues ya hemos llegado -para el coche y me mira.
-Gracias -me quito el cinturón y abro la puerta saliendo por fin del coche.
-Un momento.

Me giro y le miro.

-¿Cómo te llamas?

Abro mucho los ojos.

-Es que llevo todo el día llamandote de cada forma y no sé como te llamas.
- ______.
-Bonito nomb re.
 -No te hagas el pelota ahora, ¿vale? -digo cansada de sus tonterias -tengo que irme.

-Está bien, bye -arranca el motor.
-Adiós -cierro la puerta.

El coche desaparece.

Camino unos 5 minutos y me encuentro mi casa. Miro mi reloj; las 6:30. Por suerte puede que ninguno esté despierto.
Trepo hasta llegar a la ventana y me meto dentro, cerrandola después y quitandome la pesada chaqueta que cuelga de mis hombros.

-¿_____? ¿Estás ahí? Vamos abreme la puerta, porfavor.

Niego y cojo algo de ropa y me meto en la ducha.
El agua caliente recorre mi cuerpo, haciendo que todo lo que ha pasado desde ayer, hasta hoy, se aisle en un lado de mi cabeza y me deje de preocupar, almenos por unos minutos.

-¿_____? ¿Puedes abrirme? -dice ella otra vez, pero está vez detrás de la puerta del baño.
Pensé que había cerrado la puerta de la habitación ayer. Espero que a nadie le haya dado por entrar.
-¿Qué es lo que quieres mamá?
-Tú padre y yo queremos hablar contigo, cuando acabes, buscanos por la cocina.

Suspiro, salgo y me seco. Me pongo un albornoz por encima después de haberme puesto la ropa interior y bajo.

-¿Qué pasa? -le pregunto- Ah, y buenos días...- intento calmar la tensión que se empieza a fomar entre nosotros.
-Siéntante tenemos que hablar -dice mi padre, más serio de lo que jamás lo he visto.

Me siento donde me indicó y les miro.

-¿Dónde has estado esta noche?

Y ahí es cuando todo se cae abajo. ¿Qué se supone que debo de hacer ahora? 

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