domingo, 30 de junio de 2013

Capítulo 7.

-Pensé que no vendrías -sonríe, llevando sus nudillas a mi mejilla.

Me aparto de mala gana. Agarro el asa de mi mochila y me la pongo bien. Me cruzo de brazos.

-¿Qué es lo que quieres?
-¿Qué te pasa, nena?
-¡No me llames así! Date prisa, joder. Puede que tú tengas todo el día, pero yo no.
-Ey, tranquila -levanta las manos en forma de defesa -solo bromeaba.
-No bromees, ve al grano.

Suspira. Pasa sus dedos por su pelo, llega a las puntas, y tira de él.

-No le digas a nadie lo que vistes ayer.
-¿Porqué?
-¿Porqué?

Asiento.

-Porque si lo dices, yo iré a la cárcel, pero tú te verás implicada en esto.

Algo dentro de mi hizo que mi estómago diera vueltas, como si una lavadora se hubiera vuelto loca.

-Está bien... -susurro- No diré nada. ¿Me puedo ir ya?
-Si, ya puedes irte.

Me giro deseando volver a clase y no verle más la cara.

-¡Espera!
-¿Qué quieres?- me giro.
-¿Qué te dijo tu amiga cuando pasé? Parecía que habia visto un fantasma.
-Nada. Cosas suyas.
-¿Segura que no tiene nada que ver conmigo?
-Tranquilo, no eres el ombligo del mundo.
-¿Eres siempre tan borde?
-¿Eres siempre tan estúpido?

Se lame los lamios de una forma tan apetecible que mis sentidos se pierden en ellos.

-Buf. Eres insoportable.
-Mira, paso de quedarme aquí escuchando como me insultas.

Con mi orgullo, me giro dando fuertes pasos mientras entro en el edificio.
¿Pero quien se cree que es? Vale que sea Danger y que mate a gente, pero no es razón para tratarme así. Ni siquiera me conoce.
-¿Vamos a tomar algo?- Bella, mete sus libros en su taquilla y la cierra. Apoya un hombro en ésta, ya cerrada y me mira.
-Tengo que ir a casa. Mis padres quieren...-suspiro. No puedo decirle que estoy castigada porque sino se me escapara todo y no quiero- hablar conmigo sobre una cena que tienen. Quiere que vaya.
Ella rueda los ojos.
-Bueno, supongo que nos veremos mañana en clase.
-Si, mañana nos vemos otra vez aquí en este infierno-estallo a carcagadas contagiandola a ella.
-Te quiero, _____.
-Y yo ati, Bel-le abrazo

Caminando por un camino que ya era una rutina para mi,llego a casa.
-¿Hija? ¿Ya has llegado?
-Si, mamá.
-Pues ven a la cocina, papá y yo ya vamos ahora.
-Ah... Vale.

A los 5 minutos, los dos entran por la puerta. Apretando mi mano contra mi muslo, les miro nerviosa.

-Bien, tú padre y yo hemos estado hablando y hemos decidido que...
-Que vamos a dejartelo solo en dos semanas de castigo...-continúa mi padre- solo te dejaremos salir para ir al instituto.
-Y para mis clases de guitarra,¿no?
-No. Tampoco vas a ir a clases de guitarra.
-Pero, ¿porqué?
-Porque te vas a distraer.
Suspiro.
-Está bien-echo la silla hasta levantarme- ¿Algo más?
-Si-mi madre se frota las manos- nada de salir a escondidas y de traer a gente a casa. ¿Vale?
-¿Ni a Bella?
-Ni a Bella.
Salgo de la cocina para encontrarme con la cara divertida de mi hermano.
-Eso te pasa por se mala- se burla.
-Que ganas de chocar mi puño con tu cara, niño-me giro mirando a mis padres- ¿Puedo?

 Ellos niegan.
Cody se rie.

-Tu ríete, ya llegará mi venganza-y con esto subo a mi habitacion.

Cruzada de brazos miro alrededor de mi intentando buscar de donde provenían esos pequeños golpecitos.
Miro hacia la ventana. Algo chocaba contra ella. Poniendome a cuatro patas en la cama, asomo mi cabeza por ella. Pude ver el causante de ello.
Danger. Danger con su chulería.

domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 6.

Tengo que inventarme una buena excusa, vamos piensa.

-¿Anoche? ¿Pues dónde iba a estar? En mi habitación.
-No mientas. Allí no estabas. Tu madre fue a llevarte la cena y no estabas.
-Y supuse que estabas en el baño, pero entré y no estabas, entonces vi... -traga saliva- vi la ventana abierta.

 Pues que bien. Si que me pilló, tengo que apuntarme que debo de cerrar el pestillo de la puerta cada vez que entre en mi habitación.

-¿Dónde estabas, ______? Responde de una puta vez -grita mi padre alterandose.

Me sobresalto de la silla. La mano de mi madre acaricia el pelo de mi padre, tranquilizandolo.

-Está bien... Me sentía mal por lo de anoche, ya que insinuaste que soy puta, entonces me fui a dar una vuelta, no quería estar en esta casa más, pero después pensé que estaba mal y volví -mentí en lo del final, no le iba a decir que había estado con un asesino. Lo que me faltaba es que me montara un drama.
-Bien, ya puedes vestirte y ir al instituto y cuando acabes, te quiero derechita aquí, ¿vale?

Asiento y salgo de la cocina. Gruño y subo las escaleras hasta entrar en mi habitación. Me quito el albornoz y  me meto dentro de mis pantalones pitillos y de mi camiseta ajustada blanca. Una chaqueta vaquera por encima y un florido fular por el cuello. Me calzo con las convers negras que tenía puestas y recojo mi pelo en una cola de caballo y cojo mi mochila, colgandomela en la espalda.

-¿Estás lista ya, ____? -grita Cody desde abajo.  
-Que si, ya bajo, joder. Ya no me dejan ni prepararme.
-No hables así, ____ -grita mi madre después-vas al instituto no a una fiesta, date prisa o nos vamos sin tí.

Suspiro y me miro en el espejo contemplando mi resultado.
Bajo las escaleras rápidamente. La puerta estaba medio cerrada. La abro del todo y miro a todos lados para ver si no me han dejado tirada y tengo que ir a pie hasta el instituto.
Por suerte, veo el coche de mi madre arrancado a punto de irse. Corro hacía él.

-¡Mamá, espera! -abro la puerta del copiloto pero me encuentro con Cody sonriente - ¿Cody? Bajáte, ese es mi sitio.
-Hoy no. Siempre estás tú, ____ -se defiende el mismo.
-¿No sabes que los niños pequeños no deben de ir en ese sitio?
-Tampoco soy tan pequeño, que tengo 2 años menos que tú -se cruza de brazos.
-¡Mamá! -le miro.
-No, si parece que tú eres la menor -niega- sube al coche, vamos a llegar tarde por tu culpa.

Suspiro y me meto en la parte de atrás después de cerrar fuerte la puerta de Cody. Me apoyo en la ventana. ¿Porqué tendré tan mala suerte?
El castigo, el asesino, después la pillada... Ahora esto. ¿Qué más me puede pasar?

-_____, _____ -susurra Cody moviendome.

Abro los ojos y le miro, la boca se me abre provocando un bostezo. Y cuando yo bostezo delante de mi hermano, él también lo hace. Reímos bajito.

-¿Qué pasa, Cody?
-Hemos llegado -hace una señal con la cabeza hacia el edificio llamado 'Instituto' con apodo llamado 'Infierno'.

Asiento y me levanto. Cody me coge del brazo y me susurra:

-Y trata mejor a mamá. Sé que te cansa a veces, pero no seas así con ella, ¿vale?

Le miro, transmitía cierta tristeza en esos ojos verdosos.

-Tranquilo, tendré más cuidado la próxima.
-Venga, vas a llegar tarde -dá palmaditas en mi hombro y dá un pequeño empujón hacía que camine hacía el instituto.

Suspiro al llegar a la puerta. A aguantar 6 horribles horas aguantando a insoportables profesores.

-¡______! -me abraza mi mejor amiga.
-Ey, Bella.
-¿Y esa cara?
-Nada, no me he despertado de buen humor.
-¿Dónde estuviste ayer? No me cogiste el móvil.
-No me sonó.
-Bueno,¿te encuentras bien? Estás algo pálida.
-SI, si estoy bien. Solo he dormido mal -sonrío falsamente.

Ella se encoge de hombros y abre su taquilla, coge un par de libros y la cierra.
Se gira y sigue con la mirada a un chico, que al pararse en frente de nosotras, me guiña un ojo y sigue caminando.
 Bella me mira sorprendida, pero su rostro se va poniendo pálido, como si hubiera visto un fantasma.

-Ey, ¿qué te pasa, Bel?
-¿Sabes quién era ese?
-¿Quién?
-Es Danger, dime porfavor que no has hablado con él ni nada.
-No entiendo, ¿porqué no debería de hablar con él? ¿Y porqué le llamas Danger? Suena a peligro.
-¡Es que es peligroso! -grita ella. Todos se giran a mirarnos, a los pocos segundos se vuelven a girar. Bel suspira- porfavor no te acerques a él. Me han dicho muchas cosas que él hace...- un escalofrió recorre por su cuerpo haciendo que ella se encoga- porfavor, ¿me lo prometes? -me mira con tristeza.
-Claro, no te preocupes...

Odio mentirle, pero no puedo decepccionarla diciendole que ayer ví como mató a alguien, después me "secuestró" y bueno, todo lo demás que pasó.
 Nos fuimos a clase. Me senté en mi pupitre. Una chica de pelo rubio, se acercó amí con un papel doblado, me lo dió y se fue.
 Lo meto debajo de la mesa y lo abro.

"¿Puedes salir a las 10:30 a la entrada? Necesito hablar contigo de una cosa que no me dió tiempo decirte. Porfavor, necesito que vengas". 

Miro a todos lados buscando a la chica para preguntarle si era una broma o no, pero no la encontré.
Las clases avanzaron, la hora se acercaba y yo no sabia que hacer.
Arranco un trozo del final de mi libreta de 'Historia' y apunto:

"Bell, ¿puedes hacerme un favor?".

Lo doblo e intento llamar la atención de mi amiga. Tiro de su pelo haciendo que se gire como la niña del exorcita.

-¿Qué quieres? -susurra.

Alzo la nota y la coge, se gira.

A los pocos segundos el papelito cae en mi mesa. Lo abro.

"Claro, ¿qué pasa?".


Arranco otro trozo gracias a que la letra de mi amiga es enorme y ocupa todo el papel.

"¿Puedes cubrirme en la siguiente clase? Es que me encuentro mal y voy a tomar un poco el aire".

Se lo lanzo rezando que acepte mi petición.

"Mmm, claro que sí, ¿quieres que te acompañe?".


Piensa ______, piensa. ¡Ya sé!
Hago un tachón y escribo.

"No, sé que no quieres perderte ningnuna clase. Yo tardaré poco, no te preocupe".

Se la lanzo, la lee y me manda una mirada aceptada. Sonrío para mis adentros. Hay veces que llega a ser muy cabezota.
Toca el timbre y cojo mis cosas. Abrazo a Bella y me voy hasta las taquillas. Guardo mis libros y miro la hora; 11:20. 10 minutos nada más.
¿Quién será el que quiere hablar conmigo? ¿Y sobre qué?
Todos los alumnos se van a sus clases repectivas. Cuando no veo moros en la costa me dirigo hasta la salida.
De espaldas a mi, me encuentro con la espalda de alguien familiar. Chaqueta de cuero, pantalones caídos negros, supras negras, pelo castaño tirando a rubio.
Abro la puerta empujandola y llamando la atención del chico. En cuanto le veo la cara, ya sé porque me resulta familiar. Él sonríe al verme.

Danger.

sábado, 22 de junio de 2013

Capítulo 5.

Abro los ojos y busco algo que me pueda indicar la hora por la habitación. Un reloj se cruza por mi camino. La 5:30.
Un suspiro sale de mis labios.
Miro a mi derecha y me encuentro con el cuerpo desnudo de Nayla. Me levanto agarrando mis boxers y colocandomelos. Abro la puerta y salgo, pero antes de cerrar doy un último vistazo a su cuerpo tranquilo. Se le ve tan inocente y es tan perra.

Abro la puerta de mi habitación. Me encuentro el cuerpo de la chica, la cual aun no me sé su maldito nombre, durmiendo a los pies de la cama en el suelo.
¿Cómo pueden ser tan idiotas y a la vez tan respetables?
Me acerco a ella y la cojo, tumbandola sobre la cama y tapandola con una sábana.
Doy unos pasas hacía atrás pisando unas de sus convers. Me mantengo tranquilo para no gritar, despertarla y tener que aguantarla un segundo más.
Me meto en el baño y me deshago de mi ropa, metiendome en la ducha y relajandome bajo el agua caliente.
Una ducha por la mañana, me ayuda muchas veces a tranquilizarme. Es algo que no me puede faltar, porque sino, Bieber no vive.


~Narra ______ ~ 



-No. No me hagas daño porfavor.... -murmuro-porfavor, yo no te he hecho nada. ¡Te juro que no voy a decir nada! ¡No, no lo hagas! ¡Porfavor! ¡Confía en mi! -siento que mis manos sudan. La cara de ese hombre no desaparece de mi mente. 
Abro los ojos de golpe sintiendo como el corazón se me va a salir del pecho. 
Respiro hondo, intentando calmarme.

-Bien, solo ha sido un puto sueño -susurro para mi misma.
Miro a mi alrededor. Él aún no había aparecido.
Siento un ruido, como el grifo de la ducha cerrarse. Miro a todos lados y seguidamente no puedo evitar mirar la puerta blanca que se abre, dejando salir vapor y el cuerpo semi desnudo de él. Se le ve realmente sexy por la mañana. 
Una toalla blanca se sitúa en su cintura. Miro su torso al descubierto, brillante por el agua. Su pelo está alborotado y mojado. Algunas gotas, caen por delante de sus ojos.

-Oh, ya estás despierta eh.

Asiento.

-Y tú también. ¿Qué hora es? ¿Me piensas llevar a casa de una vez o qué?

Él suspira.

-Sólo tengo que hablar contigo y después yo mismo te llevaré a casa.
-Bien, ¿de qué tienes que hablar?
-Ahora no.
-Tiene que ser ahora. Tengo que ir a casa, ver que mis padres no me han pillado, coger mis cosas y salir pitando para el instituto, ¿entiendes?
-¿En qué instituto vas?
-¿Qué pasa me vas a tener vigilada toda mi puta vida o qué?
-No me trates así, aun por encima que te dejo dormir en mi casa -niega.
-¿Pero qué estás diciendo...? -miro debajo de mi y ... estaba encima de su cama liada en su sábana negra - aah.. ya lo entiendo...-susurro y le miro- lo... lo siento...
-Ya, ya lo que sea.
-Olle, ¿cómo te has vestido tan rápido?

Ríe y niega.

-Soy muy rápido, tú misma lo has dicho.
-Que orgulloso de tí mismo eres -niego cruzandome de brazos-eres mas chulito que mi hermano, y eso que creía que él era el único estúpido chulito.

Abre mucho la boca y los ojos, una de sus manos acaba en la manga de mi chaqueta y tira de mi, haciendo que me levante de un salto.

-La próxima vez duermes con tu hermoso culo pegado en el puto suelo -grita y acto seguido, me empuja haciendo que caiga de culo al suelo.
Le miro sorprendida por su rección. Miro hacía mi izquiera y descubro mis convers, la cojo y me las pongo.
Me levanto colocandome bien el pelo a un lado y camino hacía la puerta.

-¿A dónde te crees que vas? -grita.
-A un sitio lejos de ti. Donde no estés tú y tu estúpido orgullo -grito y abro la puerta mirando a todos lados buscando las malditas escaleras en las que subí por la noche.

Cuando las localizo, me dispongo a dar unos pasos hacía delante pero justo cuando estoy a punto de poner un pie encima del primer escalón, su ma no agarra mi muñeca y tira hacía atrás.

-No he acabado contigo aún, ¿vale?
-Creo que después de hablarme así has acabado conmigo -miro la punta de mis pies, evitando su mirada.
-Me has cabreado, no hagas que me cabree mas.
-Te cabreas tú solo, yo solo digo la puta verdad. ¡Ahora suéltame! -me deshago de su agarre y termino de bajar las escaleras.

Siento sus pasos detrás de mi. Camino rápido hasta la puerta y la abro, saliendo y siento una ráfaga de viento chocando contra mi cara. 

-Venga, sube al coche que te llevo -dice él detrás de mi.
-No.
-Venga, dime dónde vives, te llevo y así no tardas 2 horas en llegar. Además que no sabes como se va desde aquí.

Suspiro, necesito a alguien que me lleve a casa.

-Está bien.

Abre su coche y entra. Entro por el lado del copiloto y me siento. Un escalofrío recorre mi cuerpo al recordar que la noche anterior estuve con él aquí dentro y que ahora vuelvo a estar aquí. Y siento que estoy atrapada.
Él arranca el coche y le digo algunas índicaciones para que me deje más o menos cerca de mi casa. Lo que me faltaba es que se presente allí cuando le de la gana.


-Bien, pues ya hemos llegado -para el coche y me mira.
-Gracias -me quito el cinturón y abro la puerta saliendo por fin del coche.
-Un momento.

Me giro y le miro.

-¿Cómo te llamas?

Abro mucho los ojos.

-Es que llevo todo el día llamandote de cada forma y no sé como te llamas.
- ______.
-Bonito nomb re.
 -No te hagas el pelota ahora, ¿vale? -digo cansada de sus tonterias -tengo que irme.

-Está bien, bye -arranca el motor.
-Adiós -cierro la puerta.

El coche desaparece.

Camino unos 5 minutos y me encuentro mi casa. Miro mi reloj; las 6:30. Por suerte puede que ninguno esté despierto.
Trepo hasta llegar a la ventana y me meto dentro, cerrandola después y quitandome la pesada chaqueta que cuelga de mis hombros.

-¿_____? ¿Estás ahí? Vamos abreme la puerta, porfavor.

Niego y cojo algo de ropa y me meto en la ducha.
El agua caliente recorre mi cuerpo, haciendo que todo lo que ha pasado desde ayer, hasta hoy, se aisle en un lado de mi cabeza y me deje de preocupar, almenos por unos minutos.

-¿_____? ¿Puedes abrirme? -dice ella otra vez, pero está vez detrás de la puerta del baño.
Pensé que había cerrado la puerta de la habitación ayer. Espero que a nadie le haya dado por entrar.
-¿Qué es lo que quieres mamá?
-Tú padre y yo queremos hablar contigo, cuando acabes, buscanos por la cocina.

Suspiro, salgo y me seco. Me pongo un albornoz por encima después de haberme puesto la ropa interior y bajo.

-¿Qué pasa? -le pregunto- Ah, y buenos días...- intento calmar la tensión que se empieza a fomar entre nosotros.
-Siéntante tenemos que hablar -dice mi padre, más serio de lo que jamás lo he visto.

Me siento donde me indicó y les miro.

-¿Dónde has estado esta noche?

Y ahí es cuando todo se cae abajo. ¿Qué se supone que debo de hacer ahora? 

viernes, 21 de junio de 2013

Capítulo 4.


-¿Te vas a quedar ahí parada? -dice desde la puerta.

Le miro.

-No puedo ir contigo. Acabo de ver como matas a alguien, ¿cómo me puedo fiar?
-¿Quieres dejar lo del asesinato? No ha sido para tanto.
-¿Qué? ¿Cómo puedes decir eso? Le has quitado la vida a una persona y dices que no para tanto.
-¿Vas a venir o no? -grita, más enfadado aún.
-No voy a entrar en la casa de un asesino, que te quede claro -me cruzo de brazos.

Puedo notar como aprieta sus puños. Su cuerpo empieza a dirigirse hacía mi. Tan pronto como puede, me coge del brazo y tira de mi hacía él y me arrastra hasta la puerta.

-Pero, ¿qué haces? Te he dicho que no voy a entrar en esa casa. No. ¡Sueltame!

Pasa de mi y de mis palabras, abre la puerta y asoma la cabeza. Me agarra por la cintura y me mete dentro de ella, cerrando la puerta detrás de mi.

-Voy a gritar como no me dejes salir. A la de 1... A la de 2... y a la de .... -abro la boca para gritar, pero su mano se coloca en mi boca, callandome antes de que haga nada.

Tira de mi brazo entrando en un salón y acto seguido, me lleva por unas escaleras que lleva a un enorme pasillo con un montón de puertas. No me dio tiempo ver cuantas eran, porque abrió una y de un tirón, me metió dentro de ella.
Miro a mi alrededor. Las paredes están pintadas de un color oscuro, como un gris tirando a negro. En medio de la habitación, pegada a la pared, hay una cama de matrimonio con sábanas negras. Lo único que destaca de ella, es la almohada blanca.
Una mesita marrón oscuro, con una lamparita marrón más claro, se situan al lado de la cama.
Al lado de la puerta, hay una cómoda bajita, de color negro y una puerta blanca en otra pared.

-Wow, siniestra habitación -me burlo.
-Cállate y quédate aquí, ya vengo.
-¿Qué? ¡No! Dejame que me vaya.

Me giro con la itención de salir de la habitación, pero su cuerpo se pone delante del mio.

-¡Quítate de en medio!

Niega. Me separo de su cuerpo e intento rodearlo, pero me coge de los hombros mirandome directamente a los ojos. Me incómoda. Sus dedos se clavan en mi piel.

La puerta se abre, dejando paso a un pequeño cuerpo con una tela roja por encima de su piel blanca. Su pelo negro cae en cascadas rizadas por sus hombros. Sus brazos se colocan en jarra en sus caderas y nos mira algo mosqueada.

-¿Bieber? ¿Otra más? ¿No te cansas? -se escucha su voz femenina detrás de él.

Él se gira después de soltar un suspiro enorme, que apartó unos pelos de mi cara.

-¿Qué te pica ahora? -con su cadera, me apartó hacía un lado.
-¿Se puede saber que hora son estas de llegar y quien es ella? -me mira de arriba abajo con desprecio y superioridad.

Él me mira y le vuelve a mirar.

-No te importa, ¿te puedes ir? No tengo ganas de escuchar tus molestas palabras.

Ella levanta las cejas y abre la boca.

-Me tienes harta, Bieber. No me vengas a buscar más, no pienso caer -se gira dándole con el pelo en su cara.

Su risa se escucha a mi lado. Le miro y se inclina un poco hacía delante, dejando sus labios al lado del oído de la chica.

-Sabes que no te puedes resistir. Sabes que vas a caer, como siempre.

Veo como la espalda de la chica, se mueve, por culpa de un escalofrío. Echa su pelo hacía atrás con sus manos y camina saliendo de la habitación. Él, niega poniendo su rostro serio, me mira y pone su cuerpo fuera de la habitación.

-Ahora vengo, no te muevas de aquí.
-¿A dónde vas?
-¡No te importa! -grita- ahora, sé buena, cállate y quédate aquí, ¿de acuerdo?

Asiento, para no causarle más enfado y doy unos pasos hacía atrás. La puerta se cierra fuerte.



~Narra Justin ~ 


Bajo las escaleras deseando entrar en la cocina y apoderarme de una buena lata de cerveza, almenos para poder deshacerme de los pensamientos de esa chica. Es como tener un puto grano en el puto culo.
Llego al final de las escaleras, paso mi mano por mi pelo y tiro de la punta. 

-Tío, ¿qué eran esos gritos? ¿Otra pelea con  Nayla? -dice Ryan. Bebe de su lata de cerveza y suelta un suspiro.

"Mierda, ya podiaís estar durmiendo, coño". 

-Si. Esa puta está todo el día metida en mi puto culo.
-¿Qué ha pasado ahora? -se sienta y apoya sus codos en su rodillas.

Me acerco y me quedo delante del sofá.

-Una chica me vió matar al cabrón de Kevin y me la traje, para hacerle jurar que no dirá nada y cuando fui a mi habitación, entró ella y empezó a decir estúpideces. Puta.

Los tres asienten.
Ryan abre mucho los ojos y mira a su derecha, donde se encuentra Chaz. Y después a su izquierda, donde se encuentra Chris.

-¿Acabas de decir que una chica te ha visto matar al cabrón de Kevin? -dice Ryan levantandose enfurecido y tirando la lata contra la mesa.
-Si, eso he dicho, imbécil.
-¿Cómo has sido tan despistado para que te vean, Justin? - grita.
-Si no fueras tan imbécil y si ese gilipollas no me hubiera tocado los huevos y nos hubieramos ido antes, todo hubiera sido mejor -sonrío falsamente.

Agarra el cuello de mi camiseta y me eleva empotrandome contra la pared.

-No me insultes, Bieber.
-No te tengo miedo, Butler.
-Más te vale que lo tengas, sabes que no me ando con bromitas -pega su nariz a la mía.

Alzo las cejas.

-¿Qué me vas ha hacer? -me burlo.

En pocos segundos su puño se choca contra mi mejilla. Agarro su puño, me deshago de su agarre y le empujo clavandole la pierna en su estómago.

-Sabes que te mataría. No te creas mejor que yo. Sabes quien manda aquí. Yo. Sabes quien es el mejor aquí. Yo. No intentes ponerte por encima, vas a acabar muy mal- escupo y camino por las escaleras-buenas noches chicos.
-¡Buenas noches, Bieber! -dice Chaz y Chris a la vez.
-¡Bieber! -grita Ryan levantandose del suelo.
-Dime -le miro.
-Dile a la chica que se quede. No podemos jugarnos las cosas. Es tarde, mañana hablas con ella y le dices que la llevas a casa después.
-Lo que sea -muevo la mano con desdén y subo las escaleras.

Agarro el pomo de la puerta de mi habitación y entro. Ella está sentada en el filo de la cama, moviendo su pie con nerviosismo.
En cuanto levanta la vista, se pone en pie rápidamente y se acerca ami a paso acelerado.

-¿Porqué mierda has tardado tanto? Tengo que volver a casa. 
-No seas pesada. Además, no vas a volver a casa, por ahora.
-¿Qué? -sus ojos se abren mucho. En ellos puedo ver desesperación-¿Cómo? ¿Me vas a tener aquí encerrada toda la noche?
-Mañana te irás. 
-¿Y porqué no ahora? 
-¿Y porqué eres tan pesada? Es tarde. Estoy cansado. He tenido un día muy movidito y solo quiero dormir. Asi que calla tu puta boca por unas horas y duérmete.

Suspira pellizcando el puente de su nariz. Echa su pelo hacía atrás y se lo peina con sus dedos finos.

-¿Y dónde voy a dormir? -abre los ojos y habla con toda la tranquilidad que puede.
-En el suelo. En mi cama no duerme nadie, eh -alzo las cejas.
-Oh, que bueno eres con tus invitados -se cruza de brazos.
-Pues eso, acuéstate y cállate. Haber si te quedas muda y no hablas por más tiempo.

Y acto seguido salgo de la habitación y camino hasta el final del pasillo y entro en la última habitación. Nayla está rebuscando algo dentro de un cajón de su cómoda.

-¿Qué haces aquí, Bieber? -gruñe.
-Cállate -le agarro de su cintura y le pego amí, uniendo nuestros labios.

Al poco tiempo estámos lo dos sobre la cama, dejándonos llevar por el momento.

Si ella sabía hacer algo bien era hacer el amor. Y con ello, me olvidaba de todo.

martes, 18 de junio de 2013

Capítulo 3.

Le miro aterrorizada. Aunque tuviera un buen rostro, sentía miedo dentro de mi.
Pasa su larga y rosada lengua por sus gruesos y carnosos labios rosados.
-¿A donde me llevas?-le pregunto secando el sudor de mis manos en mis pantalones.
Él, deja de mirar a la carretera unos segundos y me mira de arriba abajo, seguidamente, vuelve a posar sus ojos en la oscura carretera.
-Que te importa-escupe.
-Pues... Me importa. No sé quien eres, ni que haces, ni a donde me llevas. Esto fácilmente puede ser un secuestro y como mis padres entren en la habitación y vean que no estoy, me matan,¿entiendes?

Suelta un par de carcagadas y mete su mano en un bolsillo de sus jeans, sacando un paquete de tabaco. Sus rodillas se sitúan en el volante, llevando el control del coche. Coge un cigarrillo y lo empuja contra sus labios, sosteniendolo en ellos. Aprieta el botón del mechero y quema la punta haciendo que se encienda y se quede rojo, rojo fuego.
Una de sus manos vuelve al volante, y la otra sujeta con su índice y corazón el cigarillo, haciendo un círculo perfecto de humo.
La nube de humo se expande por todo el coche, dejándome sin aire limpio.
-¿Te importaria almenos abrir la ventana?
-¿Porque?

Alzo las cejas.

-Ah tranquilo, no me estoy ahogando ni nada.
-Oh mira-ríe- pero si la cría tiene sentido del humor.
-Pues claro que lo tengo...¡Espera!¿Me has llamado cría?

Asiente sonriente a la carretera.

-Que fuerte me parece-me cruzo de brazos-ni sabes mi edad.
-Cállate ya, pareces un loro.
-Si, mi madre me lo suele decir...

Miro sus nudillos. Estan blancos, asi que decido callarme un rato después de lo que vi.

-Tio, bro, como quieras que te llame. Ha pasado como media hora, voy a morir ahogada con el humo y mis padres me van a matar-imágenes de mi madre extresada y super preocupada buscándome por todos lados aparecen en mi mente - en serio, ¿que vas ha hacer conmigo?

Porfin abre la estúpida ventana y el humo asfixiante, desaparece.

-Por lo que veo te importan mucho tus padres,¿no?

Asiento.

-No sabes como son. Me han castigado un mes por... -Le miro- ¿Porque te estoy contando esto? Si ni me escuchas.
-Es que necesitas a alguien a quien contarle cosas-ríe- y me has elegido ami-se señala con el dedo.

Oh venga, se hace el gracioso.

-Voy a dejar de hablar, espero que me lleves pronto a casa, tio.
-Si cállate un poco y cierra el pico, tu voz es irritante.

Suspiro y me recuesto en la puerta.

-Hemos llegado-escucho su voz a mi lado y despues un ruido.
La puerta se abre haciendo que caiga de cabeza en el suelo. Levanto la vista y le miro, su mirada estaba fija en mi.

-¿Se puede saber que mierda has echo?- me levanto y me sacudo.
-No haberte dormido y haberte despertado cuando te llame.
-Que gracioso te has puesto en 2 segundos, ¿no?
-Hemos llegado-vuelve a repetir.
-¿A donde?
- A mi casa- y acto seguido se gira caminando por un camino de piedras blancas hasta llegar a la entrada.
¿Y ahora que hago? No puedo quedarme aqui...

lunes, 17 de junio de 2013

Capítulo 2

-Hola mami, hola papi-los saludo inocente escondiendo mis manos detras de mi- ¿Dónde habéis estado?
-Querida, _______- empieza mi madre lo mejor que puede- nos han llamado del Instituto y nos han dicho que has insultado a una niña de tu clase. ¿Se puede saber porque has echo semejante estupidez?- cruza sus brazos.
-Pues... Ella me llamó puta-me balanceo sobre la punta de mis pies.
-No es razón por la que insultarla-los dedos largos y finos dedos de mi padre se aprietan sobre su cien.
Abro mucho la boca.
-Ósea, ¿estas diciendo que tú hija es una puta?

Ninguno responde.

-No me lo puedo creer... -Niego- me voy-camino hacía la puerta.
-¿Te vas a ir medio desnuda por ahí?- ríe a carcagadas Cody.

Me miro, siento como mis mejillas se calientan.

-_______, estas castigada una semana.
-¿Que?- miro a mi madre con los ojos abiertos.
-Dos semanas.
-Venga, un mes ya-me cruzo de brazos.
- Si eso quieres, un mes-sonrie mi padre- y ahora vete a la cama.

Gruño y subo las escaleras, entro en el baño cerrando la puerta de golpe. Maldigo a mis padres en voz baja y me pongo el pijama, corriendo hasta mi habitación y tirandome a la cama.

No veo a quedar aquí tumbada ni de coña, necesito despejarme, salir de esta habitación en la que siempre me tienen metida.

Apoyo mis pies en el frío suelo sintiendo una descarga por toda mi columna vertical. Me desplazo hasta mi armario, saco unos jeans ajustados negros, una camiseta blanca, algo rasguñada por el cuello, por encima del ombligo y una manga caída. Me visto, pongo sobre mis pies unas converse negras altas y una chaqueta de cuero por encima de la camiseta.
Meto mi móvil en el bolsillo trasero y abro la ventana, coloco una pierna fuera de ella y me siento sobre ésta.
Me aferro a una tubería y me abalanzo sobre ella, deslizandome y saltando a un lado. Sacudo mis manos y miro la ventana orgullosa.

Camino por la calle aspirando el aroma.
A los 5 minutos más o menos, vuelvo a escuchar un disparo, que proviene de unos árboles cercanos ami.

Me acerco y veo un cuerpo de pie, en frente de otro, y un cuerpo más detrás de uno de ellos.
Me.protego detras de un árbol para que.no me vean, esto no tiene buena pinta.
Uno de ellos da un paso hacia delante y con veneno.en cada palabra pronuncia:
-Estoy harto de ti, ha llegado tu hora- y acto seguido aprieta el gatillo y sonrie, mientras que el.otro cuerpo se desploma a sus pies.
Punzadas se clavan detras de mi corazón impidiendome hablar o salir corriendo antes de que me descubran.
Unos gemidos salen de mi boca haciendo que sus miradas se fijen en mi, y ahora la he cagado.
El que mató al aquel hombre le susurra unas palabras al chico que está detras de él y acto seguido se acerca ami. Me agarra por la cintura subiendome a su hombro como un saco de patatas.

-Tú, te vienes conmigo-y acto seguido me tira en el interior de un coche, montandose el en frente del volante y dándole vida al motor.
Lo único que se me pasaba por la cabeza era la....
"Muerte".

domingo, 16 de junio de 2013

Capítulo 1.

-¡Justin! ¡¿Se puede saber que estás haciendo?! ¿Estás loco o quieres matarnos a todos? -escucho su voz detrás mía.

Lo ignoro completamente y sigo con lo que estaba haciendo.

-¡Justin! ¡Qué pares! Te lo ordeno -grita de nuevo.

A los pocos segundos, tiene mi puño pegado en su nariz.

-Que te calles, imbecil -escupo.

Su puño choca contra mi mejilla, haciendo que lleve mis manos a ellas.

-Te la debía -sonríe torpemente mientras se limpia con la manga de su chaqueta la sangre provocada por mi puño -y ahora para o saldremos todos volando.

-Solo estoy probando una cosa -me agacho de nuevo cogiendo el mando.
-¿Quieres probar como salimos todos volando?

Ruedo los ojos y le echo un vistazo.

-Estoy probando una bomba, estamos lejos de nuestro almacén, no nos va a pasar nada, ¿vale?
-¿Vale? Vamos a morir los dos, porque no nos va a dar tiempo de dar dos pasos.
-¿Te quieres callar? Siempre bajandome el autoestima, después te quejas que estoy de mal humor, tío -me pongo en pie jugando con el mando que controlaba el arma-¿Ves esto? -se lo enseño- lo presiono y bum, ¿entiendes?

Se queda callado.

"Lo sabía, sabía que me iba a dar la razón". Ahora mismo estoy aplaudiendo a mi subsconciente.
 -Haz lo que tengas que hacer y largemonos de aquí -mete sus manos en los bolsillos de sus jeans.

Asiento y enciendo el mando, la luz roja se enciende deslumbrando mis ojos por unos segundos. Mis labios se convierten en una curva perfecta llena de satisfacción.

-Bieber, dame ese mando o te vuelo la cabeza -su voz áspera suena delante de mi.

Mis ojos vuelan desde el mando hasta sus ojos y poco después a la pistola que sostiene entre sus manos.

-Sabes que jamás te la daré -le miro desafiante.

Se encoge de hombros

-Tú mismo...

~Narra _______ ~

-¿Mamá? ¿Estás en casa?

Dejo las llaves encima de la mesita de la entrada, y con mi pie, cierro la puerta detrás de mí.

-¿Mamá? ¿Papá? ¿Estaís en casa?

Dejo el chuvasquero en el perchero y camino por el pasillo, dirigiendome al salón.

-¿________? ¡Porfín llegas!

Doy un respingo hacía atrás encontrándome con la divertida cara de mi hermano.

-Joder, tío, que susto -pongo mis manos en mi pecho recuperando la respiración.

Él ríe a carcagadas.

-No tiene gracia - me cruzo de brazos.
-Porque no has visto tú cara. Es la leche.

Alzo una ceja.

-¿Dónde has estado? -dice él después de recuperarse de su ataque de risa.
-Pues acababa de salir de las clases de guitarra, mamá me dijo que vendría a buscarme, pero no apareció por allí entonces tuve que venir andando y empaparme -mirro mi cuerpo cubierto de agua- ¿Se puede saber dónde están mamá y papá?
-Salieron a comprar unas cosas y me dijeron que.... -pone mala cara- mierda, que te fuera a buscar.

Aprieto los puños con fuerza.

-¡Gilipollas! Haber si despertamos, eh.
-¡Lo siento! ¡Me despisté!
-¿Qué estabas haciendo? ¿Jugando a las X-box como siempre?

No responde.

-Lo sabía.
-Pero, he echo algo por tí.
-¿El qué?
-Bueno, lo voy ha hacer -me señala con el dedo- ¿Una ducha calentita en la bañera de mamá?

Sonrío ante la buena ídea de quitarme todo esta ropa mojada de encima.

-Pues ya puedes ir empezando -le doy con mi puño en su brazo.
-Auu -se lo frota -ya voy -y acto seguido desaparece por las escaleras.

Subo las escaleras abriendo la puerta de mi habitación, me dirigo al armario y saco mi pijama de invierno y la ropa interior y salgo de mi habitación cerrando la puerta detrás de mi.

-¡Ya está! -grita mi hermano, y cuando su voz se apaga, el grifo de la bañera, se cierra.
-Gracias hermanito -entro en el baño- olle, que siento antes haberte llamado gilipollas -dejo la ropa encima del lavabo.
-Da igual, ______. Yo ando despistado -se arrasca la nuca - disfruta del baño -sale riendo.

Frunzo las cejas y me deshago de la ropa mojada metiedome en el agua caliente. Gimo al sentir el calor sobre mi cuerpo.

Cierro los ojos relajandome por completo, mi respiración se mantiene calmada.
 Un disparo se escucha cerca de mis oídos y el grito de mi hermano se escucha aterrorizado abajo.
Salto desesperada, cubriendo mi cuerpo con una toalla y corriendo por las escaleras abajo, donde me encuentro a mis padres con mala cara y a Cody con cara de culpable en toda regla.
Trago saliva.
"¿Qué es lo que está pasando?